Dura como el cristal, fría e insensible, pero resistente, esta botella de cocacola de vidrio tiene la suerte de poder penetrar ese coñito rasurado, blanco y jugoso, baboso y cremoso, dilatándolo y dándole placer, apretado entre los pliegues y paredes

La coca cola afortunada

Dura como el cristal, fría e insensible, pero resistente, esta botella de cocacola de vidrio tiene la suerte de poder penetrar ese coñito rasurado, blanco y jugoso, baboso y cremoso, dilatándolo y dándole placer, apretado entre los pliegues y paredes